POLÍTICA
¿Para qué quiero una Constitución?
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Rodrigo Giraldo Quintero
Maestría en Derecho
Universidad de Manizales |
Para el año de 1991, la sociedad colombiana requería profundos cambios institucionales, así las cosas, una Constitución política y nacional se convertiría en un requerimiento histórico, político e institucional para nuestro país de impostergable procedencia. No obstante, a la perentoriedad e inmanencia de los cambios que se requerían, nuestra Constitución no surgiría con la normalidad de las constituciones democráticas, como construcción y bajo la convocatoria del constituyente primario con la estricta vigilancia del pueblo, al contrario, la Carta fundamental encontraba su génesis en lo que el constitucionalista alemán Ferdinand Lasalle denominaría acertadamente: “Los factores reales del poder”, pues nuestra clase gobernante consideró desde su panóptico institucional un cambio profundo de la Constitución de 1886 y sus vetustas ortodoxias, ya no se pensó en reformar el anticuado texto y darle algunos visos de control de constitucionalidad a las leyes, como se intentaría con el acto legislativo 03 de 1910, pues claramente, de lo que se trataba en el momento, era de sustituir la antigua Constitución y convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, (que como se sabe no fue constituyente sino constitucional). Así, llegaba el momento de dar a nuestras instituciones un reflejo mucho más democrático y coherente con los movimientos y constituciones ya instaurados en las grandes civilizaciones contemporáneas. Entonces, la Constitución italiana de 1947, la alemana de 1949, la portuguesa de 1976 y la española de 1978 –entre otras- se marcaban como el derrotero de lo que debía contener nuestra Constitución (en últimas, lo que se ha considerado como Estado Social de Derecho). Finalmente, se hace el gran acuerdo y en sede constituyente (mejor decir constitucional) los más diversos y antagónicos sectores de la sociedad colombiana, en ejercicio de lo que ha sido considerado la aproximación más interesante en Colombia a lo que significa la democracia directa –casi que Roussoniana- sin precedentes en nuestro país logran pactar el texto que hoy día nos rige.
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