CONSTITUCIÓN… Y eso qué es?

ENRIQUE QUINTERO VALENCIA

 “Pues mire… La Constitución era un librito que se necesitaba pa’gobernar. Ahora ya no se necesita. Estamos en el Estado de Opinión, y ahora la Constitución es la voluntad del presidente respaldada por la opinión de las mayorías…” (De una encuesta callejera)

Cuando la gente dejó de creer que a los reyes les transmitía Dios su poder a través del Papa, los comerciantes-filósofos (Rousseau y varios más) empezaron a explicar el Estado comparándolo con lo que más conocían, esto es, con un contrato. Dos partes en el compromiso acabarán definidas como gobernados y gobernantes, comprometidos aquellos a respaldar a éstos mientras se ocuparan con honestidad en promover el bienestar de todos. La mejor forma de que un contrato se respete parte de que se conozca, y para conocerlo nada mejor que hacerlo por escrito: Hé ahí la Constitución. Es el texto del contrato social. Algunos pueblos con viejo desarrollo democrático habían descubierto que no era preciso tenerla escrita y la conservaron en la mente y en el corazón a través de los siglos. Pero en todos fue objeto de respeto porque definía el derrotero de una sociedad, su concepción del derecho y la justicia, la forma de tomar las decisiones que regirían su destino, las atribuciones de los gobernantes, el ejercicio de la autoridad, las relaciones con otros pueblos, y las obligaciones y deberes de los gobernados. Éstos ya jamás serían súbditos, ahora serían ciudadanos, iguales y próximos a quien los gobierna.

La Constitución, definió el Estado y participó de su evolución. El Estado, que es el aparato jurídico-político que asume una sociedad, se inventó para que resolviera las necesidades vitales de ella, es decir, para que se encargara de lo que se llamó “servicios públicos”. Gradualmente, a medida que el viejo liberalismo económico y la clase empresarial convirtieron la Constitución en una herramienta suya para apropiarse del Estado, éste fue devolviendo a la clase empresarial todo lo que alguna vez tuvo tinte de servicio público. Ahora no los presta el Estado, pero sigue cobrando impuestos que alguna vez se destinaron a ello. En la Constitución real de este país está institucionalizado el doble pago: lo que la sociedad necesita lo paga una vez al Estado y otra vez a la clase empresarial.

Ferdinando de Lassalle, enamorado de ella, encontró bajo sus ropas la verdad de su naturaleza. La Constitución no opera objetivamente por sí misma: lo hace a través de los llamados “factores reales de poder”. Los ciudadanos opinan, pero tienen canales muy definidos en cada Estado: La Iglesia, las Fuerzas Armadas, los grupos de presión económica, el Congreso o rama legislativa, las Cortes o cúpula de la administración de justicia… (Si miramos la situación de Honduras, observaremos que el presidente que se quiso reelegir, al margen de su Constitución, fué depuesto y rechazado por un gran sector del pueblo que se manifestó a través de esos “factores reales de poder”.) En la práctica, en los estados políticamente inexpertos, la Constitución carece de estabilidad. En Colombia, la Constitución ha bailado al ritmo de los partidos políticos, y cada uno ha redactado la suya cuando tiene el viento a su favor. La última Constitución colombiana (la última, por ahora…) ha tenido algunas características que la especifican: Descubrió y bautizó el Estado Social, que ya existía desde la función social de la propiedad en 1936. Incluyó los Derechos Humanos para reemplazar los Derechos del Hombre de 1789, y les señaló un procedimiento de protección –la Tutela-, que también sin que se la nombre ha existido en todo nuestro derecho desde la fundación de la república. Ordenó la integración económica con Latinoamérica y el Caribe, cosa que no tiene por qué estar en una Constitución sino en los planes de algún gobierno. De hecho, el actual gobierno se alejó de ese mandato y escogió la integración con los Estados Unidos.

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Comentarios (3)

 

  1. jonathantamayoo says:

    ¿ y eso qué es?
    Esa pregunta resume el estado actual de las masas poco pensantes de nuestra amada patria, son pocos quienes mediante ejercicios académicos se han dado a la tarea de estudiar el contenido y consecuencias de este mismo en nuestra constitución política.
    Nuestro gran pecado ha sido sin duda el desconocimiento y la ignorancia de las leyes que nos rigen, lo que hace que la élite, los propietarios únicos con capacidad de acceder a una educación para gobernantes hacen que estos se apoderen de la norma, usándola para de alguna forma dominar a quienes carecemos del aparato productivo.
    Hace muchos años fue escrita la “Fabula de las abejas”, pero, lamentablemente parece que en Colombia siga siendo recordada, como si fuese una inocente fabula como alguna de Pombo o yo que se.

  2. LEIDYKNO25 says:

    A través del anterior texto se supone que: “La Constitución es la norma de normas y la ley de leyes”, que se trata de la Carta Superior que rige y regula el comportamiento de la sociedad en este caso la perteneciente al Gobierno Colombiano pero ésta a medida que transcurre el tiempo ha ido perdiendo su supremacía y su correspondiente uso como tal; puesto que ha sido objeto de diversas modificaciones en pro del mejoramiento de la misma. Por lo tanto, sabemos que es importante conocer su contenido para saber la manera correcta de actuar para así poder defendernos en nuestro diario vivir y no permitir que violen nuestros derechos.
    Por otra parte, no estoy de acuerdo con eso de que la clase empresarial convierta la Constitución en una herramienta suya para apropiarse del Estado y de esa manera lograr su otro objetivo que es apoderarse de lo público, es decir, de lo que nos pertenece a TODOS y de ahí comenzarían a “Privatizar” las empresas, servicios y demás… De modo que ellos serían los gobernantes y nosotros los gobernados “subyugados a ellos”.

  3. nia9111 says:

    Con la lectura del texto anterior puedo analizar y opinar que, en cierta parte el texto habla sobre una realidad que así no lo queramos aceptar es demasiado evidente, como sabemos anteriormente la constitución es el documento más importante que puede poseer cualquier Estado pues mediante a ésta, se guía parte de la nación, el respectivo control de la sociedad y sus compartimientos, es tan importante que llegó hasta el punto de ser considera “la norma de normas, la ley de leyes” por ello es que en este momento cabe hacerse la pregunta de dónde quedo esa relevancia para la sociedad Colombiana?. Los colombianos lamentablemente no le prestamos la importancia ni mucho menos el valor que ella se merece.
    Ahora es muy usual en nuestro diario vivir darnos cuenta que cada día tal documento pierde mas y mas su superioridad, su hegemonía, y su prepotencia debido a la falta de interés de nuestros Colombianos y a su vez, cada reforma, cada modificación con la teoría de mejorar el bienestar social está teniendo un resultado inverso, la consecuencia de este problema es la grandísima imprudencia que comete el sector privado aprovechándose de la crisis que actualmente padece lo público intentando involucrarse con nuestra constitución, con nuestro método de defensa frente a una violación de alguno de los derechos fundamentales, esto ha llevado a un achicamiento del Estado donde la clase empresarial pretende solo conseguir bienestar común dejando a un lado, sin importancia alguna al pueblo, siendo este el más importante para la constitución.

    😀

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