EL DERECHO A BURLARSE DE LO(s) DEMÁS

maximogris-logo-recortado Máximo Gris

 

Indudablemente la burla es una forma de expresión. Como lo es el puñetazo. O la puñalada en sus diferentes modalidades. En Esperando a Godot, el problema de la incomunicación es tan profundo que hasta las ofensas y la agresión son bienvenidas. En los inicios del Derecho, en la inducción a ese concepto, se enseña gráficamente que mi derecho a estirar el puño termina donde empieza tu nariz.

En la burla, y en especial en la caricatura, el humor tiene una dosis de bellaquería. Y eso complace a los públicos. Y la bellaquería oral, escrita o dibujada, es una forma de periodismo que tiene gran venta. Como lo dijo Arquíloco, “de mi lanza depende el pan que como”. La mofa, la calumnia y la injuria son las tres facas del sicario moral. Y a veces van disimuladas bajo el antifaz veneciano de la libertad de expresión.

Arquíloco de Paros (712-664 A.C.), el gran poeta, es sujeto de una anécdota ilustrativa. De él cuentan que provocó el suicidio de Licambes y de sus hijas con sus mordaces epigramas, por haberle entregado su novia a otro pretendiente.

Pero el humor de los genios no necesita sobrepasar los límites. Ahí está el talento. El talento para usar el ingenio. No necesitaron esa imaginación de alcantarilla los creadores de Mafalda y de Condorito; no recurren a esa taquigrafía infame Quino, Mingote, Drucker, Levine, o Pepón y Caballero…

Existe el concepto de abuso del derecho; pero en estos casos no hay abuso del derecho porque, simplemente, no hay derecho. Y los periodistas, que casi siempre se consideran invulnerables a la ley, a la crítica y a las balas, deben tomar nota del riesgo que corren. Y asumirlo con sentido profesional. No se puede hacer ciertas cosas e invocar la impunidad.

El Evangelio  recuerda que Jesús nos enseñó con su ejemplo a poner la otra mejilla. Pero les dejo a los teólogos mi inquietud: Si el golpe hubiera sido en la mejilla de su madre María cuál habría sido la reacción del Maestro?

La libertad de expresión y en ella la libertad de prensa son bastante amplias, excesivamente amplias y toleradas en muchas circunstancias. Y sigamos defendiéndola con Voltaire.

No con la cólera sino con la risa se mata! Lo dijo el profeta nietzscheano. Y si así habló Zarathustra, démosle crédito como verdad.

Y de la comunicación periodística se pidió que no fuera tea sino antorcha.

La palabra tiene una potencialidad de agresión, de violencia, que asusta a los estudiosos. Y si una imagen vale más que mil palabras, una caricatura es mil veces más violenta que un panfleto.

No piensen en los grandes personajes como víctimas de un insulto. Piensen simplemente en un pariente querido. La impresión que recibimos y que nos victima lo mismo que a él, es grave, es profunda y es dinámica. Como para no quedarnos callados. Como para no quedarnos quietos. La violencia en este nivel de humanización, es rechazable, es condenable. Pero es explicable. Y en ocasiones, justificable. Como se decía en las peleas de la infancia: Fue el otro el que empezó…

Reflexiones que son un mea culpa: Hay qué mirar el ojo ajeno antes de golpearlo con la viga propia, o algo así… Lo digo con palabras de Quevedo, mi entrenador: Porque este altivo labio fué creado / para el beso y la burla nada más…

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