COLOMBIA: EL DILEMA DE LO CIRCUNSTANCIAL.

            Jonathan Tamayo

 
El título que se robó las páginas principales de los medios más importantes del país, está relacionado con una nueva manifestación de barbarie, en otra escena más, de la larga novela que ha sido el Conflicto Armado Colombiano, que ajusta ya más de cincuenta (50) años: el asesinato de 11 uniformados, miembros del Ejército Nacional a manos de las FARC en el marco del ya tan mentado “Proceso de Paz” de la Habana, Cuba, entre este mismo grupo insurgente y el Gobierno Colombiano.
Tal actuación por parte de Guerrilla no tiene justificación alguna, así Pablo Catatumbo haya dicho que esto es consecuencia de un proceso de intervención militar de las FFAA en el Cauca, pero específicamente según sus argumentaciones “se habían producido desembarcos de tropas el martes 14 y esas tropas se dividieron y se desplazaron, unos hacia la vereda naranjal, y otros hacia la localidad de Bella Vista, para posteriormente dirigirse hacia el caserío de La Betulia”.
Esto generó una gran expectativa en el país, los “grandes analistas políticos”, “los más prestigiosos periodistas” e inclusive algunos “Padres de la Patria”, reclamaban una respuesta por parte del Gobierno del Presidente Santos. Respuesta que tuviera cierto grado de concordancia ante los acontecimientos, pero que sin lugar a dudas respaldara la “indignación nacional” por lo ocurrido en el Cauca.
Dicha expectativa se terminó con el anuncio del Presidente Santos desde la ciudad de Cali, que entre otras cosas informó la reanudación de los bombardeos contra las FARC que estaban suspendidos desde el pasado diez (10) de Marzo, después que la guerrilla hubiera anunciado un cese unilateral al fuego desde el mes de diciembre.
Antes de continuar, quiero dejar claro que no estoy defendiendo a las FARC. Púes inicialmente expresé el repudio, el rechazo por estos asesinatos, contra nuestros conciudadanos.
No sé si la respuesta que esperaban los miles de “Colombianos Indignados” era iniciar un gran despliegue u ofensiva militar contra la guerrilla en todo el país, o la terminación de los diálogos, o la renuncia del Presidente Santos, o el Regreso de la Política de “Seguridad Democrática”, o más bien bombardeos vía redes sociales (Memes – Comentarios airados) contra el Gobierno y las FARC.
Yo me quedo con la última posibilidad, la de los bombardeos en las redes sociales.
El punto central de esta idea es la emergencia de una nueva categoría dentro de la realidad colombiana; esta categoría se refiere a un estado de movilización ciudadana vía redes sociales, el cual ha sido impulsado por alguna situación coyuntural, lo que para mí, no es más que un sentimiento de “indignación circunstancial” que yendo más allá es temporal (más peligroso aún, por lo que expondré). Es entonces esa “indignación” la categoría a la que me refiero.
Ayer y hoy, me detuve a revisar mis redes sociales, a leer comentarios, a ver memes sobre el Presidente y las FARC, y me aterró esa homogenización del discurso por parte de algunas personas, esa expresión de odio, de rabia y de indignación frente a lo sucedido (estos sentimientos pueden ser subjetivos, en tanto que son una lectura personal – mera observación) y claro, me aterró aún más la posición de algunos “Políticos” de la “nueva oposición política del país” que con comentarios
incendiarios detonaban una ofensiva verbal aterradora contra el Proceso de la Habana.
Pero bien, el punto aquí es el cuestionamiento que debe hacérsele a la capacidad que tenemos algunos colombianos para reaccionar según el boom noticioso del momento. Hace unos meses la indignación era contra los terroristas islamistas que atentaron contra el diario satírico francés Charlie Hebdo, las muestras de indignación no se hicieron esperar en todo el mundo, Je Suis Charlie estuvo “de moda” una semana?, dos semanas? Tal vez.
En Marzo los Yihadistas atacaron de nuevo primero en el Museo Nacional de El Bardo, en Túnez con 23 víctimas mortales, entre ellas dos colombianas. En el mismo mes el “turno” fue para 148 víctimas mortales de la Universidad de Garissa, cerca de la frontera entre Kenia y Somalia.
Traigo a colación estos lamentables hechos porque: Primero, después del atentado, la primera publicación de Charlie Hebdo disparó el número de ejemplares que estaban acostumbrados a vender en Francía ahora se vendió en muchos más países. (En Colombia también hubo mucha “indignación” por este hecho, pero nunca se hizo algo más allá de la opinión)
Lo sucedido en Túnez y África tal vez pasarán a la historia en Colombia por lo momentáneo de su aparición de los medios de Comunicación generaron un poco menos de esa “indignación” de la que hemos hablado.
Hoy nos convoca la muerte de los miembros de nuestras FFAA y la “indignación” que por ahora sienten miles de colombianos. Digo por ahora, tal vez porque mañana habrá otra noticia que la movilice.
Con esto quiero decir que Colombia necesita una ciudadanía mucho más consiente, en un estado de movilización permanente y en concordancia con los problemas estructurales del país. Necesitamos una ciudadanía más activa que deje su “zona de confort” y se convierta en un “sujeto implicado” dentro de la construcción colectiva de su país.
Necesitamos hombres y mujeres que les importe su futuro y el de los demás, que se interesen por construir un futuro mejor, que renuncien a esa indignación circunstancial – momentánea y la conviertan más bien en un sentimiento de preocupación permanente por su país, en lo que se refiere a estar enterados e interesados en movilizarse para solucionar los problemas estructurales del país. Sin decir que no debemos apoyar a las familias de las víctimas, por el contrario todo mi respaldo, respeto y apoyo para ellos.
Pero también, por ejemplo, los 14.000 niñ@s que según Human Rights Wacht han muerto en la Guajira por inanición, nos necesitan.

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