filosofemas: Teoría del Espíritu

Enrique Quintero Valencia

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Es el espíritu individual? Hay un espíritu para cada ser vivo? O, por el contrario, migran los espíritus y habitan transitoriamente en los cuerpos? La primera hipótesis es compatible con la resurrección en cuerpo y alma para un presunto juicio final en el Valle de Josafat, fórmula simbólica del judeocristianismo. Pero qué hacen los espíritus mientras tal cita se cumple? Porque mientras los cuerpos están descomponiéndose en el tiempo, los espíritus están existiendo fuera del tiempo. La transmigración de las almas es claramente incompatible con el dogma cristiano de la resurrección para el juicio final, pues si el espíritu animó varios cuerpos, con cuál de ellos ha de resucitar? La iglesia católica se opuso durante siglos a la cremación de los cadáveres por considerar que la incineración de los cuerpos imposibilita el reencuentro con los espíritus para la resurrección final en cuerpo y alma. Hoy formula menos oposición aunque no ha sido explícita la razón de ello. Talvez la recomposición bioquímica devuelva a las cenizas su estado anterior de materia organizada… En fin. Parece que la cremación ya no es incompatible con la resurrección de los muertos. O bien, la resurrección de los muertos ha pasado a ser una metáfora como aquellas que abundan en las parábolas cristianas…

 

Los vivos inmemorialmente reaccionan ante la desaparición de los seres queridos con el culto a la muerte en manifestaciones de raíz milenaria y siempre de calificado simbolismo. Los espíritus reciben, disfrutan, son favorecidos o afectados de alguna manera, por los rituales y ceremonias, por la liturgia religiosa o social que lamenta su separación del cuerpo? Es innegable el papel social y psicológico que la cultura de la muerte brinda a los vivos. Aunque bien poco es el mérito de las liturgias pagadas a las iglesias y a los sacerdotes, para los cuales se trata de un trabajo o una rutina impersonal. Celebran una misa por alguien que no conocieron, con quien no tuvieron ninguna relación, y en ella inventan una homilía cuadriculada sin ningún sentido. Ello les representa cobrar algún dinero para su subsistencia y confort. El rito solo tiene sentido cuando se reúnen los que amaron al ausente a recordar con alegría su vida y sus características, no importa que no todas hayan sido virtudes. La liturgia religiosa es una concesión a las convenciones de comunidad. Socialmente se hace el reconocimiento de su valor y de sus valores y se lo pone de ejemplo a los sobrevivientes. Familiarmente se hace borrón con los muertos y cuenta nueva con su imagen, rodeándolos de comprensión y tolerancia, y del perdón que muchas veces les faltó en vida. Bien diciente es aquella expresión de que “no hay muerto malo”. A veces, inclusive, se les construye otra imagen con una nueva vida diseñada hacia atrás, que es lo que hace la leyenda. Se les atribuyen virtudes que no tuvieron y la autoría de hechos meritorios en los que no intervinieron. Ya Montaigne hacía la reflexión de que la liturgia de los muertos no es para beneficio de ellos sino para tranquilidad de los vivos.

 

Respecto de la naturaleza del espíritu y de su operación hay milenarias inquietudes sin solución. Los espíritus se producen, o se reproducen? Hay entre ellos algún tipo de parentesco o vínculo de alguna especie? Habría relación con los evolucionistas si aceptamos que los espíritus “se producen”. Porque sería la forma obvia en la que la materia en los estadios avanzados de su evolución, de su perfeccionamiento, da origen, produce el impulso vital. La materia pasa a ser materia viva, y la vida continuará su evolución hasta ser materia sensible, materia consciente, materia autoconsciente o existencial, y quién sabe qué más…

 

La alternativa de que los espíritus se reproduzcan nos deja en completa oscuridad sobre el si o el no, sobre el cómo, sobre el cuándo…

 

Una tercera posición, nada desechable y planteada por los panteístas de hace milenios, enseña que las almas de los hombres son partículas del espíritu universal, del Gran Todo, del Mega Pan…. de Dios. A partir de ahí, es materia de reflexión cuándo se separan de su matriz eterna y se encarnan en los hombres…. o en todos los seres vivos. Tampoco es fácilmente desdeñable la consecuencia, según la cual al separarse de los cuerpos, de la materia corruptible, retornan a su fuente divina, son absorbidos en el espíritu universal. Dificultades o aporías definitivas serían para esta tesis la pérdida de la individualidad y con ello la ninguna significación de la muerte como ausencia de alguien concreto, particular y específico. La vida misma sería una proyección del todo, de Dios si se quiere, cuando una porción minúscula de él elige un cuerpo como camino. Pero cada vida sería la vida de Dios manifestada en pequeño en sus criaturas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Cuáles son las características, cuál es la naturaleza del espíritu? Existen afinidades y diferencias entre los espíritus del hombre, del animal, de la planta? Hay otros seres con espíritu que aún no conocemos? Es el espíritu, es la vida un fenómeno exclusivo del planeta Tierra?

 

Si se observa la más pequeña forma de vida, la hormiga, el gusano, el grillo, u otro insecto cualquiera, es  maravillosa, sorprendente,  la perfección de ingeniería que su cuerpo y su funcionamiento constituyen. Más aún en su pequeñez, cuando tenemos en nuestro tiempo la miniaturización como uno de los logros de la tecnología. Que funcionen los hombres y los animales grandes es admirable. Pero lo es más aún que las más simples y elementales formas de vida desarrollen actividades de acumulación de información, de reconocimiento de memoria, de intercambio con el entorno, de defensa de la integridad, de crecimiento, de reproducción, etc. Y el punto de partida es el momento en que “algo” entra en los componentes físicos organizados de determinada manera. Esa organización llama o convoca el espíritu? O éste vuela vagabundo buscando un recipiente, una residencia apta en la cual empezar a operar? “El Espíritu sopla donde quiere” dice el escritor bíblico.

 

El infortunio está en que todo lo que se ha dicho del espíritu es pura retórica, pura metáfora; nunca se le ha hecho un estudio serio, ni por los teólogos ni por los filósofos. Y eso que el del espíritu es realmente el único problema trascendental.

 

Se habla de las buenas lecturas, de los ejemplos piadosos y edificantes, y aún de las obras clásicas de la literatura, como “alimento del espíritu”. Y cuando se quiere ponderar la importancia de algo se dice que “enriquece el espíritu”. Pero… Se alimenta el espíritu? Está el espíritu en condiciones de recibir algo? De acumular, de almacenar algo? Crece el espíritu? Es el espíritu un ser perfectible? Puede ganar algo? Se dan cambios en él?

 

En alguna de las narraciones bíblicas se describe el origen del diablo, de Satanás, como una rebelión contra Dios, causada por el orgullo, por la ambición… Es posible que un espíritu sea envidioso, altivo, rebelde? No será esta otra parábola o apólogo explicativo sin sentido literal, como lo del Génesis y demás relatos parecidos?  No parece congruente que si los espíritus son libres (¿) se los castigue después por la elección que hacen.

 

Respecto de la naturaleza misma del espíritu podrían intentarse algunas propuestas, que no pasan de ser esfuerzos y ensayos. El espíritu es fuerza vital, y en este sentido no tiene ninguna relación con el hombre ni con su cerebro. Serían iguales el espíritu del hombre, el de la mosca, el de la planta o el de la ameba. No habría lugar a discriminaciones, no hay espíritus de más calidad que otros.

 

En la otra tesis, el espíritu del hombre es superior. Tendrá acaso relación esta discriminación con el cerebro humano? Habría lugar a nuevas y más enojosas disquisiciones. Es mejor el espíritu del hombre mejor? Hay espíritus masculinos, femeninos y gays? Tiene relación la calidad o condición del espíritu con la edad? Es diferente el espíritu que abandonó el cuerpo de un niño del que tuvo el cuerpo de un veterano? Supongamos, a favor nuestro, que las enfermedades no afecten al espíritu en sí, y que no haya en su dimensión espíritus de esquizofrénicos y de amnésicos, que los espíritus no sean deprimidos o hiperquinéticos, que en ellos no se dé laxitud moral ni sean psicorrígidos…

 

Supuesto el ser vivo o el hombre como un compuesto de espíritu y materia, o alma y cuerpo si se quiere, la vida comienza cuando el espíritu se inserta en la materia? Termina cuando el espíritu se separa del cuerpo? Entra o sale por algún lugar? Un ser que sale, que se desplaza, cambia de lugar, y ello dice que es extenso. El espíritu, principio de inextensión en el sistema cartesiano, no ocupa lugar en el cuerpo y por lo tanto no pudo entrar ni puede salir. (Una de las varias inconsistencias cartesianas, quien afirmaba del espíritu la inextensión y sin embargo sentaba el alma en la silla turca.)

 

Otra explicación sería la de que el espíritu no entra en el cuerpo para animarlo sino que se origina en él. Cuándo lo haría? No se sabe. Acaso cuando la materia, el cuerpo, estén aptos, estén maduros, tengan las condiciones físicas óptimas? Y si es así, por qué existen y viven seres enfermos, deformes, degenerados? No puede el espíritu hacer una buena elección? Quién sabe… Por este camino, el espíritu sería un paso más en la evolución de la materia. Y no vendría de ninguna parte. Pero tampoco iría a ninguna parte tras la muerte del cuerpo. Cuando el cuerpo, cuando la materia se hace inepta para obrar, para vivir, para operar con espíritu, éste se extingue. Y pare de contar.

 

Una tercera concepción le da al espíritu el papel de combustible de la materia. El espíritu podría venir de fuera a dar animación a la materia. Podría ser finito y acabarse. El hombre que muere, independientemente de la calidad de sus órganos, de su cuerpo, de su materia, simplemente se quedó sin combustible, sin espíritu. No se separó de él, no se fue para ninguna parte. Se acabó. El niño, el joven, que mueren con un cuerpo aparentemente “lleno de vida”, no estaban tan “llenos”. Con un organismo en excelentes condiciones tenían “combustible” para recorrer n kilómetros, para vivir n días.

 

El estudio de la naturaleza de los espíritus tiene que tocar temas que han sido materia prima de mitos, supersticiones y literatura de ficción, tales como la existencia de los muertos vivientes o zombies, y de los vampiros humanos.

 

Curiosamente, Spencer, el filósofo inglés decía que se llama “espíritus” tanto a los dioses como a los fantasmas. Cuál es la naturaleza de los espíritus? Son dioses? Son fantasmas?

 

Si el espíritu es “principio de vida”, las almas vagan en un tránsito entre el cuerpo que dejaron y el cuerpo que buscan. Porque si son principio de vida solo tienen su realización unidas a un cuerpo. Son principio de vida pero no son vida ni están vivos. La identificación del espíritu con el principio de vida tampoco es satisfactoria. Si los cuerpos mueren, si los abandona el principio vital, este principio vital en caso de seguir existiendo no lo hace bajo la forma de ser vivo. Así, y respecto de los espíritus, no es propio hablar de vida después de la muerte. La existencia de los espíritus desencarnados no es vida.

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